Cristian Acevedo

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La Ley Primera

La ley primera es la segunda novela publicada de Cristian Acevedo. Fue Finalista del Premio Clarín 2018 bajo el título de Western.

La ley primera ha sido editada en 2020 por Luvina Editorial.

Las ilustraciones estuvieron a cargo de la sensibilidad única y certera de Andrés Casciani.

Aquí, un anticipo de sus ilustraciones.

la ley primera novela

La Ley Primera, prólogo de Nicolás Correa

Esquivo, caprichoso e ilógico resulta el éxito de algunos géneros por sobre otros. Tal vez esta o aquella razón parezca prevalecer dando argumentos acabados a su peregrinación profunda en los ávidos lectores.

Ya lo susurró un preclaro Macedonio: “La realidad trabaja en abierto misterio” y aún más misterioso es aquel encomio que subyace en todo prólogo, oh, género sagrado si los hay.

Por eso, nobleza obliga, empezaré este arduo trabajo con una declaración de principios: no conozco a Cristian Acevedo, no nos une ninguna afinidad. En esa declaración, un modo de lectura casi inexistente en una literatura cada vez más endogámica y clientelista.

 Entonces frente a mí, La ley primera. Western Vol 1, que no es solo inolvidable por su argumento, también lo es por sus vívidos y humanos protagonistas. Y sí: Cristian Acevedo debe ser de los pocos narradores que entiende sobre el arte de interesar al lector, encantarlo, cautivarlo.

la ley primera novela ilustrada

Y ejercita, como el título reza y enuncia, un género en desuso y pasado como el Western, antes que el elegíaco y harto ensayado género negro.

La astucia de Acevedo no es menos certera que su prosa fluida, ligera y pregnante: el Western le cae como anillo al dedo a su trama, trama que bajo el género negro caería en una rimbombancia de estereotipos e historias leídas una y otra vez (a veces parece que el mundo marginal gana la partida a los novelistas por asalto e intenta narrarse en una sola, duradera e inagotable novela de centenares de páginas borrando toda marca autoral).

Acevedo es astuto y revive un género mítico y arcaico ya: el Western. Y lo instala en una villa, en el margen, y no solo lo instala en el margen, sino que se sirve de la vasta tradición nacional: el duelo.

la ley primera acevedo casciani

Contrapunto, payada, enfrentamiento, leyes, códigos, destinos, llanura, campo, intemperie, cuchillo, puñal, arma, violencia, honor y toda una serie de dispositivos que gravitan en torno a los personajes, no menos tipificados y decimonónicos son los pequeños motivos que movilizan a La ley primera, y pequeños no porque sean motivos insignificantes, sino porque en ellos se antepone lo individual a lo universal, lo personal a lo general.

No todos los elementos del Western son universales porque nuestra historia ocurre en una villa que no es cualquier villa, con un policía malo (si se me permite el pleonasmo) y un par de maleantes que ofician de bandidos pero, como todos sabemos, y esperamos, pueden oficiar de justicieros.

Entonces, sí, se cumple de un modo u otro con las leyes del género, pero las particularidades del caso vuelven nuestra historia el mejor ejemplo de las grandes novelas del Siglo XIX.

Claro que yo también recuerdo las palabras de Samuel Johnson quien dijo que las profesiones del marinero y del soldado tienen la dignidad del peligro, y que esa misma dignidad la encontró nuestro gaucho, que conoció la pampa y en las cuchillas la lucha con la intemperie y la mano brava.

El sucesor de este gaucho es el villero por antonomasia. No hace falta aclarar mucho el porqué, y aunque Borges vea entre la gauchesca y su remoto hermano el Far West, una distancia en y por el destino, puntualmente, entre el Far West y el Western villero, que Acevedo construye, hay más similitudes que discrepancias.

“Muerto, el gaucho sobrevive en la sangre y en ciertas nostalgias oscuras o demasiado públicas y en la literatura que inspiró a hombres de la ciudad”. Muerto, el gaucho sobrevive en la sangre del villero y en cada una de las nostalgias oscuras y en la literatura que inspira a hombres de la ciudad a revivir un género perdido, en detrimento de uno trillado hasta el hartazgo.

El Western gana la partida.

la ley primera western

Entonces queda, humildemente, prosternarse ante un texto que las generaciones venideras leerán con fervoroso afecto, y entregarse a una historia que antes única y de largo aliento, promete encontrar el lugar de aquellos libros que nos son caros al corazón, la razón y la alegría.

Nicolás Correa